La depresión es una enfermedad en aumento en todo el mundo. En España, la sufren más de dos millones de personas.

La incidencia en niños y adolescentes es menor que en adultos (2-10% en jóvenes y 15-25% en adultos), pero no deja de ser un porcentaje importante de la población infantil.

¿Que es la depresión?

El término genérico de depresión agrupa diferentes trastornos con una base común. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido tristes. Es normal, es una emoción básica en el ser humano. Está tristeza generalmente desaparece con el tiempo, cuando la circunstancia que la ha producido ya no se da. Pero podemos hablar de depresión cuando está situación se prolonga en el tiempo, y además, interfiere en el desarrollo de nuestras actividades cotidianas. 

¿Que causa la depresión?

Son varios los factores que influyen en el origen de la depresión, tanto en niños como en adolescentes y adultos. Hay factores biológicos y químicos que afectan, pero también enfermedades incapacitantes o crónicas. 

Igualmente hay causas situacionales, como el duelo por una perdida, situaciones socioeconómicas graves, problemas de estrés continuado, etc. Otros desencadenantes son menos visibles: la perdida de autoestima o los esquemas mentales disfuncionales, entre otras.

¿Cuales son los signos de depresión en los niños y adolescentes?

Las formas de expresar la depresión y sus síntomas son algo diferentes en los niños respecto de los adultos.Por supuesto, debemos prestar atención a los expresiones comunes de tristeza, el llanto sin motivo, la apatía, la ira no justificada, la desesperanza. También podemos encontrarnos con cambio de hábitos, expresiones de frustración y variaciones rápidas de peso.

Los adolescentes pueden tender al aislamiento y a centrarse únicamente en el sentimiento. A menudo, esto se refleja en una perdida de concentración en las actividades diarias y un descenso del rendimiento académico.

Otro signo de alarma puede ser la perdida de interés en sus relaciones sociales, tanto con familiares como con amigos. Igualmente, debemos prestar atención si se autolesiona o presenta problemas de abuso de alcohol y drogas.

¿Como podemos ayudar los padres?

La familia es un pilar fundamental en la vida de todo niño. Y como tal, puede ofrecer una importante ayuda y soporte para superar estos sentimientos.

Dotar de una estabilidad es importante. Los cambios pueden ayudar al desequilibrio. Si son inevitables, siempre podemos contárselos con anticipación y explicarle cómo vamos a afrontarlos.

También, es importante el lenguaje. Tanto el propio del niño o adolescente, como el de la comunicación familiar en general. Vamos a decirle lo positivo que hay en él y a analizar las autocríticas que se hace; vamos a generar una autoestima elevada. Que anoté diariamente los momentos agradables que ha tenido.

Enseñemosle, a distinguir los sucesos que puede controlar de los que no. Y cómo afrontarlos. Ante la incertidumbre, vamos a apoyarlo y tranquilizarlo. 

El ejercicio físico es fundamental. Busquemos entre sus intereses alguna actividad que le resulte placentera y potenciemosla.

La depresión es un problema difícil, pero es posible superarla con fuerza y el apoyo de los nuestros.

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